Malta como centro de negocios en Europa

La república de Malta es uno de esos pequeños y encantadores territorios que han sabido a través de los milenios mantener un balance entre encanto original y una pujante comunidad de negocios con ambición de Hub continental. Enclavada en el mar mediterráneo y a media distancia entre Sicilia y Túnez, su historia está registrada desde la arquitectura megalítica del año 4.000 AC, pasando por los cartagineses y romanos, los fuertes de los Caballeros de la Orden de San Juan (quienes hasta hoy le han dado su impronta humanitaria y afable a la población), los franceses, con el mismísimo Napoleón pernoctando en sus palacios camino de Egipto, y por, supuesto, los ingleses, de quienes fueron hasta 1964 colonia, y de los cuales han heredado la lengua, el conducir por el sentido contrario, y una relación comercial basada en la pertenencia a la Commonwealth , la cual hoy día le da un carácter estratégico por ser la única nación europea consolidada, y miembro de la Unión Europea (UE), que además mantiene esta relación especial con el Reino Unido luego del Brexit (La otra es Chipre, pero mantiene aproximadamente la mitad de su territorio en disputa con Turquía, a quien se la acusa de ocupación ilegal, y una zona menor ocupada por los cuerpos de paz de las Naciones Unidas para garantizar la estabilidad).

Conectada por mar y aire al continente, Malta es el segundo país más seguro del mundo en el World Risk Index 2020 de las Naciones Unidas y presenta programas fiscales y de residencia muy ventajosos para la atracción a inversores y empresarios extranjeros que quieran operar en y desde la isla. Así lo asegura Reece Delia, jefe de asesoría de KSi Malta, firma dedicada al asesoramiento fiscal, legal, y de residencia, la cual cuenta con el sello de calidad de Morrison KSi, y quien nos ayudó a entender los principales atractivos ya sea en el sector de la construcción, catering y hospitalidad, o de las pujantes logísticas y shipping, farmacéutica, e ICT.

Para Delia, uno de los mayores beneficios que posee el sistema fiscal actual es el poder convertir los reembolsos impositivos en dividendos accionarios, de tal forma que estos quedan gravados solo en Malta por los acuerdos internacionales contra la doble imposición, de los cuales países como México, España y Uruguay son parte, y que, según diversos factores como una inversión inicial superior a €1,164,700, pueden quedar desgravados hasta el 100%. Asimismo, nos comenta que desde 2013 esto también abarca a las sociedades cuyo capital no se divida en acciones.

Por otra parte, ciertas industrias como la del igaming, propiedad intelectual y trading, poseen imposiciones efectivas entre la desgravación total y el 10% como máximo. Adicionalmente, recuerda Delia, Malta no posee impuestos inmobiliarios, o de herencia, lo que hace que desde hace una década exista un crecimiento inmobiliario permanente. Las ganancias en el extranjero de empresas radicadas localmente tampoco son gravadas, lo que fomenta entre otras a la industria del shipping que recala en estas costas como paso hacia países como Turquía, Croacia, Bulgaria o Israel.

Al estar dentro de la Unión Europea, la isla cuenta con un sistema educativo con los estándares de ésta; una población angloparlante, fuertes vínculos culturales e idiomáticos con Italia y una fuerza de trabajo que procede de diversos países del continente, la convierten, por su bajo coste comparado con los países centrales, en una excelente alternativa para las operaciones de soporte al cliente. Asimismo, las escuelas de inglés de negocio, como EC, se vuelven una excelente alternativa por costo/beneficio para aquellos que busquen la inmersión lingüística con foco en la internacionalización de sus negocios o las operaciones en la propia isla, facilitando el softlanding.

En suma: baja fiscalidad, alto grado de seguridad y desarrollo, y una plataforma laboral multilingüe, junto a su pertenencia a la UE y la Commonwealth convierten a la Malta en un polo para una comunidad de negocios vibrante y global.